Memorias del Encuentro de escuelas comunitarias de danza

En el marco del Día de la diversidad étnica y cultural de la Nación colombiana, se desarrolló el Encuentro de escuelas comunitarias de danza en San Basilio de Palenque y Cartagena, con el objetivo de resaltar y compartir saberes ancestrales y procesos formativos que se realizan en cada uno de los territorios. Esta acción hace parte del componente de formación del área de danza del Ministerio de Cultura.

Día 1

En este espacio, las escuelas comunitarias realizaron un recorrido por San Basilio de Palenque, en el que se acercaron a la historia lingüística, cultural y patrimonial de este corregimiento ubicado en el departamento de Bolívar, allí visitaron la Casa Museo Palenque en la que conocieron las formas de construcción de viviendas tradicionales, el pilón de arroz y los cantos asociados a este, el monumento de Benkos Biohó, quien comandó la liberación de esclavizados Cimarrones, convirtiendo a San Basilio de Palenque , en el primer pueblo libre de América, también asistieron a la casa del maestro Rafael Cassiani , voz líder y director del Sexteto Tabalá , quien interpretó en el marimbol, junto a su hijo Pedro Cassiani, el canto tradicional: “Esta tierra no es mía, esta tierra es de la nación”.

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Las escuelas se reunieron en la Posa Ricultura Graciela Salgado (Casa de la cultura de Palenque), para contextualizar cada uno de sus procesos de creación y  formación, hablar sobre su historia, prácticas culturales y formas de preservación.

“Queremos que los niños se interesen por la investigación en la danza para que lleven su entorno al movimiento y se alejen de la violencia”, expresó Johan Manjarrés, formador de la zona rural de la Escuela Valores de mi tierra.

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Aquí, los formadores resaltaron la importancia de los procesos de danza para recuperar el tejido social en sus comunidades y brindar un entorno de protección a los niños, niñas, jóvenes y adultos, por medio del arte, para hacerle frente la violencia y transformarla en esperanza, promoviendo el autoconocimiento y el reconocimiento del otro, para diversificar las reflexiones sobre el liderazgo comunitario, la cultura y la identidad.

“Buscamos por medio de la danza proponer soluciones a los conflictos que se presentan en nuestro territorio, para brindar un proceso formativo que genere dinámicas de transformación en los contextos de alta vulnerabilidad”, compartió, Jhonier Andrés Mosquera, líder de la escuela Jóvenes creadores de Chocó.

Este encuentro se da en el marco del fortalecimiento a escuelas comunitarias de danza del Programa de formación del Área de danza del Ministerio de Cultura, Danza Viva. Las escuelas participantes de este proceso de fortalecimiento son la escuela comunitaria de danza de Tumaco (conformada por catorce escuelas), escuela comunitaria Candilé de Cartagena, escuela Jóvenes creadores de Chocó, escuela Valores de mi tierra de Zona bananera y la escuela comunitaria Son de Negros Cimarrones de Mahates.

En el momento denominado “Compartir de saberes”, cada una de las escuelas puso en común elementos de sus danzas tradicionales, sonidos y prácticas culturales que enriquecen y fortalecen sus procesos formativos en el territorio.

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Después de poner en diálogo estos saberes, el maestro y coreógrafo africano invitado al evento, Gorsy Edú de Guinea Ecuatorial , realizó un intercambio cultural, relatando algunas de las sinergias de la cultura ancestral de Guinea con las tradiciones culturales del territorio latinoamericano,  dando paso a la proyección del documental “Estás en tu casa”, dirigido por Lucía Mbomío , en el que se abordan prácticas en torno a los tambores tradicionales y se cuenta por medio de testimonios, las historias de liberación en San Basilio de Palenque, el gran rincón de África en América Latina.

Día 2

“El dos es el principio de una comunidad”

En el segundo día del Encuentro de escuelas comunitarias, los participantes asistieron al taller de danza del maestro Gorsy Edú y realizaron muestras artísticas para compartir sus danzas tradicionales, ancestralidad y patrimonio inmaterial.

El encuentro comenzó con el taller de danza oficiado por el maestro Gorsy Edú, en el que los participantes reflexionaron por medio del movimiento sobre la importancia de reconocer al otro para formar comunidad y fortalecer los lazos de relacionamiento dentro de esta.

“En mi comunidad no se puede hablar del canto sin el llanto, no se puede hablar del llanto sin la música, la música sin la danza y la danza sin la poesía”, expreso, Gorsy Edú.

Gorsy taller danza

 

Después de dar por terminado el taller, las escuelas comunitarias de danza comenzaron a preparar su vestuario y maquillaje para la muestra artística, mediante un trabajo colaborativo en el que la presencia del otro se hizo fundamental en el momento de maquillarse, peinarse y pintarse el cuerpo.

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La primera en compartir su danza tradicional fue la escuela comunitaria de Tumaco (Nariño) que se presentó al ritmo de la marimba y la tambora,  con la danza “Bambuco viejo”, seguidamente la escuela Candilé de Cartagena (Bolívar), compartió un fragmento de danza afrocontemporánea, “La danza de Los diablos” y “Zapatá”, también la escuela Jóvenes creadores de Quibdó (Chocó), presentó un fragmento de la obra en proceso “Vivencias”,  una pieza de exótico (un ritmo urbano del Chocó),  que aborda por medio del movimiento la situación social de su territorio, llevando al escenario los conflictos y resistiendo políticamente desde el arte.

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Dando continuidad a la dinámica, la escuela Valores de mi tierra de Zona Bananera (Magdalena), presentó tres danzas tradicionales; “Cumbia banqueña”, “El caimán cienaguero” y “Siembra y cosecha de maíz al ritmo de la gaita”.

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Para terminar con las muestras, la escuela Son de Negros Cimarrones de Mahates (Bolívar), compartió con las demás escuelas el proceso de pintarse el cuerpo de negro con el fin de reafirmar su negrura, e intercambiar con los demás formadores, parte fundamental de su proceso de la danza “Son de negros”, en este espacio, los asistentes, presenciaron toda la elaboración de su maquillaje, hecho a base de cenizas de calabazo quemado, triturado con una botella de vidrio y mezclado con agua y azúcar. Después de su finalización, los bailarines cubrieron su cuerpo con este pigmento y presentaron sus dos delegaciones, la infantil y la adulta, ambas bailaron acompañadas de los cantos de su sabedor, Eugenio Ospino.

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Para cerrar esta jornada de intercambio cultural, el maestro Edú, presentó la obra “El percusionista”, en la que los participantes recrearon los sonidos del viento y las aves mientras este, narraba la historia de su vida en la aldea. Aquí los formadores, reconocieron el cuerpo como el instrumento que traduce los ritmos de la vida.

“La música comienza con el primer latido del corazón, hay música en todo, la lluvia, las olas y las gotas que caen de las hojas. Los tambores siempre nos han acompañado, lo tambores hablan, sienten, los tambores son como la vida, llenos de ritmo”, dijo, Edú.

Día 3

“Cuando bailamos todo está vivo”

En el tercer día del Encuentro de escuelas comunitarias, los participantes asistieron al taller de danza del maestro Gorsy Edú, en el Centro cultural Pie de la Popa y realizaron un círculo de palabra sobre diversidad cultural y voz de los mayores.

Este espacio comenzó con la recreación de un fragmento del taller del día anterior, a cargo del maestro Gorsy Edú, en el que se puso como eje de reflexión la importancia de no imponer la voluntad propia a los demás, siendo conscientes de la energía que emana el cuerpo, para liberarlo por medio del movimiento.

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“Para educar a un niño hace falta una aldea”, dijo Edú, en medio del taller, resaltando la importancia de reforzar los lazos comunitarios y actuar pensando en el bienestar común y no en el particular.

Aquí los formadores siguieron el sonido de los tambores que se asemejaban a los latidos de la tierra, para recobrar la conexión del cuerpo con los elementos naturales y entrelazar su energía al gran engranaje universal, que une la sensibilidad a la cotidianidad y la vida al planeta.

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Después de esta actividad, los formadores, comenzaron el conversatorio “Diversidad cultural y voz de los mayores”, moderado por Angélica Gamba, apoyo a la coordinación de escuelas comunitarias de Danza Viva y Lobadys Pérez, coordinador del componente de formación del Área de danza del Ministerio de Cultura, acompañados de las voces de José Luis Tahua y Wilfran Barrios, asesores de Danza Viva, así como de los sabedores de las escuelas comunitarias; Jairo Castillo (Tumaco), Bladimir Carranza (Zona Bananera) , Eugenio Ospino y Francisco Sarabia (Mahates).

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En este espacio los formadores compartieron su visión de la danza, atravesada por el cuerpo, el territorio y la cosmogonía, como un lugar en el que confluyen todos los conocimientos, además, reflexionaron sobre lo que significa lo comunitario, partiendo de su experiencia como líderes culturales en contextos de violencia y conflicto armado, que encuentran en la danza, el medio para resistir, imaginar y crear un espacio de protección para los niños, niñas y jóvenes que salvaguardan la memoria y las prácticas culturales de sus comunidades.

“Una escuela no está constituida por cuatro paredes, existen escuelas itinerantes que revitalizan la práctica, se oponen a la individualización y se enmarcan en la solidaridad”, expresó, José Tahua, asesor del programa Danza Viva.

«Cada una de las catorce escuelas que conforman la escuela comunitaria de Tumaco, tiene una gran potencialidad que hace que la escuela crezca y contribuya al fortalecimiento de la cultura en nuestro territorio», contó, Luz María Cortés, coordinadora de la escuela comunitaria de danza de Tumaco.

Cuando existe una comprensión de las dinámicas de la sociedad, se puede ampliar el lenguaje y la mirada de la danza, para pensar los procesos y los espacios de formación como lugares en los que existe el individuo y no el individualismo.

“Los espacios comunitarios están atravesados por los contextos en los que se entrelazan las identidades, las experiencias de vida y los intereses comunes”, dijo Wilfran Barrios , asesor del programa Danza Viva.

Este espacio también sirvió para visibilizar las voces de los más jóvenes e identificarlos como multiplicadores esenciales del proceso de aprendizaje horizontal, convirtiéndolos en seres capaces de crear alternativas de solución a las problemáticas sociales de su comunidad, porque la escuela comunitaria no jerarquiza los conocimientos, sino que los potencia.

“Yo soy una comunidad, cada uno de nosotros es una comunidad, somos esa columna vertebral que transversaliza el cuerpo. Las escuelas comunitarias nos permiten formar para transformar, para vivir desde el arte y resistir la violencia”, expresó, Jhonnyer Mosquera, integrante de Jóvenes creadores de Chocó.

Cada persona que danza, lleva en su cuerpo la cultura, la identidad, el territorio, los valores, saberes y sentimientos que ha experimentado a lo largo de su vida, porque aunque todo está en constante cambio, su espíritu siempre busca traducir los movimientos de la danza, en libertad.

Día 4

“Yo no me voy, yo aquí me quedo”

En el cuarto día del Encuentro de escuelas comunitarias, los participantes asistieron a un taller práctico de creación y pedagogía para la danza, en el barrio La Boquilla, Cartagena, donde también realizaron un intercambio de saberes con la escuela Tambores de Cabildo, y un balance sobre la prospectiva y recomendaciones para enriquecer el proceso formativo de las escuelas en 2022.

Al ritmo del bullerengue, los formadores comenzaron el taller práctico de creación y pedagogía, dirigido por el asesor de Danza Viva, Wilfran Barrios, en el que realizaron ejercicios corporales de reconocimiento y conciencia del cuerpo.

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“Debemos agradecerle a nuestro cuerpo por lo que nos permite crear, hablarle con respeto y hablar con respeto de lo que hacemos, porque liberarse es una manera de danzar y al cuerpo hay que dejarlo danzar. Es de gran importancia para nuestro país que hoy se esté dando este encuentro de escuelas comunitarias”, expresó, Wilfran Barrios, asesor de Danza Viva.

Durante el taller, los participantes fueron soltando lentamente su cuerpo, revitalizando su sentir y pensamiento por medio del movimiento, logrando mediante la introspección, una conexión con el contexto social y cultural, que los rodea, integrando la pluralidad, a la acción educativa.

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Después de esto, la escuela Tambores de Cabildo del barrio La Boquilla, intercambió con las demás escuelas, sus experiencias en el territorio, contando cómo los niños, niñas y jóvenes se convierten en portadores y forjadores de la cultura. Además, compartieron por medio de canciones, las creaciones musicales de los niños y niñas de la escuela.

Rafael Ramos y Cecilia Silva, músicos y formadores de Tambores de Cabildo, compartieron las acciones que realizan para fortalecer la identidad afro, los derechos culturales y la integración comunitaria.

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Bajo el lema: “La boquilla no es como la pintan, ayúdanos a colorearla”, los integrantes de Tambores de Cabildo, visibilizan las problemáticas asociadas al fenómeno de la expansión urbanística, los problemas ambientales y los diferentes conflictos que se presentan en su comunidad. La escuela, les ha permitido convertirse en un espacio de reflexión crítica, para desarrollar proyectos culturales orientados a la promoción del bienestar humano y territorial.

La cantautora, Cecilia Silva, interpretó “Yo no me voy, yo aquí me quedo”, una composición musical enmarcada en los procesos de resistencia comunitarios que vive su territorio.

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Para cerrar el encuentro, cada uno de los representantes de las escuelas comunitarias, en compañía de Angélica Gamba y Lobadys Pérez, realizaron un balance sobre las acciones realizadas en este año y las proyecciones para el 2022, con el fin de continuar enriqueciendo los procesos pedagógicos, de formación y creación que desarrollan cada una de las escuelas comunitarias en sus territorios. Aquí, los representantes expusieron, los retos que enfrentan como formadores y las oportunidades que han tenido gracias al programa Danza Viva.

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“La Corresponsabilidad y la colaboración es esencial para el buen funcionamiento de las escuelas”, mencionó Angélica Gamba, apoyo a la coordinación de escuelas comunitarias de Danza Viva.

Es fundamental para las escuelas comunitarias de danza, continuar fomentando espacios de diálogo que movilicen la reflexión sobre las prácticas dancísticas y las diversas formas de entender y habitar el cuerpo.

Encuentro Escuelas Comunitarias

 

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